Al pensar y hablar sobre la acción del Espíritu en la iglesia cubana rumbo al futuro, lo hago con mucho cuidado y sin ligereza, pues debemos saber que el pasado y presente de esta iglesia se forjaron también con una visión del futuro, “Porque la Iglesia debe ser la comunidad con memoria, que recuerde tanto sus logros como sus problemas, de tal modo que la memoria haga que el pasado se convierta en presente y defina decisivamente el futuro”1
La Iglesia del Nazareno en Cuba ha sido un faro de luz y esperanza, desde su llegada a la isla el siglo pasado, y a lo largo de los años ha enfrentado disímiles desafíos, algunos de ellos han atentado de forma intencional con la desaparición de ella, y no han sido pocos los intentos en los últimos 60 años, de 80 que cumpliremos oficialmente en el próximo año. Aun así, la Iglesia del Nazareno en Cuba no se ha detenido, ni ha retrocedido, sigue adelante, al porvenir, en el cumplimiento de la misión, multiplicándose e impactando profundamente la vida de miles de cubanos y cubanas en sus diferentes franjas etarias.
Hoy en un contexto de constantes cambios y en ocasiones muy agresivos, podemos preguntarnos: ¿Cómo será el futuro de la iglesia que tenemos hoy? ¿Qué estrategias podemos mejorar y adoptar para fortalecer su misión y expandir su alcance nacional? Expondré brevemente y a mi juicio, el camino a transitar que la Iglesia del Nazareno pudiera seguir en Cuba, analizando oportunidades, desafíos, y el indispensable papel que cada nazareno cubano tiene, en el desarrollo y fortalecimiento de la misión común que tenemos.
Y me acerco al tema, consciente de lo que significa “el futuro”, sobre todo porque se refiere a aquello que, está por venir y ha de suceder con el tiempo, que todavía no es, pero va a ser.2 Considero además, un “atrevimiento” hablar de acontecimientos que no han sucedido y que se asume que sucederán o puedan suceder, más cuando enfrentamos desafíos contextuales, de postulados filosóficos que consideran que, el futuro no existe y solo el presente es real, pero, es el momento de seguir soñando, de planificar y actuar en función de lo que está por venir, para que la iglesia siga siendo la iglesia y continúe siendo un pilar de esperanza hoy y mañana, para nuestra sociedad cubana.
La Iglesia que va al futuro, ha de tener memoria de la acción del Espíritu en el pasado de ella.
La iglesia ha de ir rumbo al futuro sin olvidar su pasado, pues, “olvidar el pasado es correr el riesgo de dejar indefenso el futuro”3 Es el futuro la esperanza de la iglesia, esta nunca estará sola en el camino hacia él, el Espíritu siempre la ha acompañado y lo seguirá haciendo, Jesús lo prometió a sus discípulos, diciéndoles que enviaría al Espíritu Santo para que los acompañara diariamente, no debían temer a lo porvenir, aunque este fuera muy difícil.
El Espíritu ayudaría a los discípulos a ser fieles y muy comprometidos en el cumplimiento de la misión, y según el relato de Hechos 3, el día en que se cumplió la promesa de la llegada del Espíritu Santo, lo que comúnmente llamamos el día de Pentecostés, aquellos que confiaron en la promesa del Señor y esperaron con paciencia esos 50 días, recibieron la bendición de ser llenos del Espíritu Santo, y fueron testigos de varios acontecimientos que sucedieron en aquel momento y nunca antes vistos, como el fuerte viento que estremeció el lugar donde se encontraban, lenguas de fuego eran repartidas sobre de ellos, diferentes idiomas fueron hablados y cada uno entendía en su propia lengua, el denuedo para predicar a Cristo en todas partes y finalizando así con la profesión de fe de tres mil personas, aceptando a Jesucristo como su salvador.
Una nueva era inició en aquel momento para la iglesia, y los que allí se encontraban ya estaban preparados para ir hacia adelante, con valor y fe como pueblo de Dios. Esas promesas son válidas para la iglesia de hoy que va rumbo al mañana, hemos sido testigos nosotros también de estos acontecimientos, con el mismo sentido espiritual y con la misma responsabilidad cristiana y el mismo compromiso eclesial y social.
La primera iglesia era guiada por el Espíritu y disfrutaba del acompañamiento de este, para poder cumplir el mandato que había recibido del Señor, el mismo mandato que tiene la iglesia de hoy y tendrá la de mañana. Sólo el Espíritu ayudó a la iglesia a ser testigo en donde quiera que fuese, aun en los cruentos momentos que tuvieron que enfrentar, como sucede en muchas partes del mundo hoy.
Nuestros fundadores nacionales nos contaron, y aun algunos nos cuentan, de los tiempos difíciles que enfrentaron para poder establecer la iglesia que tenemos hoy, fue el Espíritu quien los fortalecía y los animaba a seguir hacia lo que tenían por delante, ellos habían decidido seguir adelante en su fe, sin mirar atrás, con la meta futura de alcanzar la recompensa espiritual en Cristo, lo aprendieron del apóstol Pablo cuando dijo a los filipenses: “Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. Fil. 3:14. La vida cristiana llena del Espíritu fue su fortaleza, no era una ilusión, era una convicción de fe y de esperanza en su camino al porvenir. Uno de los fundadores enfatizaba sobre la necesidad de vivir en santidad a imagen de Cristo, en medio de tanta incertidumbre para la iglesia en ese tiempo que les tocó vivir, y repetía muchas veces la frase de que: “la santidad no es apariencia, es una experiencia, no es forma, es vida”,4 vida en el Espíritu, no había otra alternativa para llevar a la iglesia a donde querían llevarla, al futuro esperanzador que anhelaban, y ese futuro bien puede ser nuestro presente hoy.
La iglesia ha de tener conciencia de la acción del Espíritu en el presente de ella.
El Espíritu sigue siendo la fuente indispensable de poder para la iglesia, y esta tiene que ser consciente de esta realidad y depender totalmente de este poder, solo así podrá enfrentar los desafíos y retos en su trayectoria ministerial, como parte indispensable de la predicación y la enseñanza para la edificación del Reino de Dios, así como lo hizo Jesús y la primera iglesia. Queremos que nuestra iglesia viva, y no vaya a morir por su mensaje, queremos que el hoy de nuestra iglesia sea la alborada del mañana. El Superintendente General William Prince, dijo en una ocasión, “…regala tu iglesia o morirá…”, y asumo que se refería a la necesidad de que las generaciones de pastores y líderes de hoy se apasionen en formar, y dar a las nuevas generaciones la iglesia que tenemos, para que no se quede en el presente o vaya a morir, si no que se extienda a lo que tiene por delante.
“La iglesia cristiana vive o muere con su mensaje. La claridad, profundidad, pertinencia y entusiasmo con que este mensaje se proclame es muestra de una iglesia vital y vigente. Hay que entregar este mensaje al pueblo de la mejor manera posible: con elegancia en el decir, con belleza en la forma, con lealtad al Evangelio y con una relación directa con los dolores, opresiones y angustias que sufre el pueblo (…)”5, siendo parte uno mismo de este mensaje, y con la misma responsabilidad con que lo recibimos nosotros, “Estamos en deuda con llevar el evangelio a cada persona, en la misma medida en la que lo hemos recibido”.6 Las palabras del ciego sanado por Jesús a los que cuestionaban su sanidad son pertinentes también para hoy, “…Una cosa se: que, habiendo sido ciego, ahora veo”. Jn 9:25. Contar lo que Cristo ha hecho en nuestras vidas es una tarea suprema.
La iglesia que queremos en el futuro será la que demos a las nuevas generaciones hoy, para su continuidad y perpetuidad futura.
La iglesia que queremos en el futuro será la que seamos capaces de legar hoy, a las nuevas generaciones de nazarenos, para asumir roles de liderazgo, con el propósito de garantizar su perpetuidad y eficacia misional. Algunos pueden pensar que los pastores y líderes jóvenes de hoy, no puedan ser los que ocupen responsabilidades importantes en la iglesia del mañana, cuando realmente serán ellos los que levantarán la bandera de una iglesia victoriosa en el tiempo venidero, donde aún no sabemos cómo será el mundo en ese tiempo, como serán los retos y desafíos que enfrentarán la iglesia y sus dirigentes. No podemos responder ahora a todas estas preguntas y preocupaciones, pero sabemos bien por nuestra experiencia cristiana, basada en la Palabra de Dios y en la obra del Espíritu, que nos ayudan a tener un breve perfil de los siervos de Dios que tendrán la responsabilidad de dirigir la iglesia del futuro:
- Compromiso genuino con Cristo y con las demandas de la Gran Comisión. No es vivir una vida de confort por los grandes logros obtenidos en la vida, o como resultado de ser cristianos, o aún más allá, dirigentes de la iglesia, es más bien negarse a uno mismo como les dijo el Señor a sus discípulos: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” Lc. 9:23.
- Compromiso genuino con un sometimiento total a la autoridad de las Escrituras. La fe cristiana se enfrenta a diario a nuestro contexto materialista, donde conceptos filosóficos y diferentes vientos de doctrinas se fortalecen cada día, y otras teologías se adaptan fácilmente a estos conceptos, pero si los líderes del mañana reconocen la autoridad de la Palabra de Dios, el futuro de la iglesia será seguro y estable, porque los nazarenos, “vemos la Biblia como nuestra principal fuente de la verdad; ya que proclama a Cristo, y todo lo necesario para la salvación”.7 Esta es la Palabra que nunca pasará, “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. Mr. 13:31.
- Compromiso genuino con su contexto social. Los profetas, los discípulos y el mismo Señor, conocían muy bien su realidad social, esto les permitía poder hablar a su gente de forma efectiva y pertinente. Los siervos de Dios en la iglesia del mañana no pueden ignorar las realidades de la sociedad en que les tocará vivir y donde se moverán, deberán andar todos los días con los “ojos bien abiertos”, para ver y palpar lo que acontece a su alrededor, con el fin adecuado de cooperar en la mejoría o en la transformación, para bien, de su realidad.
- Compromiso genuino con el mejoramiento de estructuras eclesiales, y adaptables a sus propios tiempos, que sean más flexibles y con metodologías dinámicas y funcionales.
- No pueden pensar que los tiempos pasados fueron los mejores, hay muy buenos tiempos que vendrán y ayudarán a que nuevas generaciones se levanten y sean fuertes con lo esencial del mensaje del Evangelio, pues tendrán la responsabilidad de hacer ajustes y mejoramientos, según sean necesarios, en las diferentes metodologías que se implementen en los ministerios futuros de la iglesia, es lo que les ayudará a sobrevivir como ministros del evangelio, mientras predican, discipulan y envían. Los métodos no pueden ser perpetuos, pues de ser así llevaríamos a la iglesia a un estancamiento de su ministerio, es necesario entonces, que las estrategias ministeriales sean mejoradas o cambiadas al tiempo que lo requiera o exija, con cada generación cambian también los métodos, “El pasado queda atrás, solo podemos vivir en el presente y prepararnos para el mañana”.8
- Estas son algunas solamente de muchas características que deben tener los lideres de la iglesia del mañana, el énfasis es en ellos porque la estabilidad y perpetuidad de la iglesia están en sus manos, pues, “La perpetuidad y eficacia de la Iglesia del Nazareno dependen en gran parte de las cualidades espirituales, el carácter y la manera de vivir de sus ministros”.9
- La preocupación entonces debe ser, no tanto por la iglesia que tenemos hoy, sino por la que tendremos mañana, y por lo que estamos construyendo hoy para que las nuevas generaciones puedan continuar edificando el mañana sobre un fundamento sólido, pero adaptable a su tiempo, sin dejar de ser la iglesia, capaz de interpretar su propia realidad y darle sentido a su existencia, para esto, “La iglesia no puede ser claustro, ni recinto antiséptico, ni convento hermético. Debe estar en el mundo, sin ser del mundo, y hablar con, no al mundo…” 10 Esta idea se basa también en lo que el Señor dijo a sus discípulos, que, aunque vivían en el mundo no pertenecían a él, “No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo”, Jn 17;16. Es una seguridad que tenemos de un mañana mejor que hoy, de un mundo mejor que el de hoy, “Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la porvenir”. Hebreos 13:14.
- La iglesia que queremos en el futuro ha de ser precursora de la de hoy, que considera y alimenta sus raíces históricas, para que cada día sean más fuertes y profundas, pero sin repetir los errores cometidos en el pasado o lo que se puedan cometer en este presente, queremos una iglesia que a discreción de ella y guiada por el Espíritu, cambie y transforme lo que considere necesario, con el fin de garantizar su estabilidad y avance mientras está aquí en la tierra, que su visión futura considere, que globalmente hay muchos cambios dramáticos, que son fundamentales para los trabajos, los negocios, la administración y las estructuras de las organizaciones, y en algunos casos existen presiones, sumamente importantes, que enfrentan las organizaciones para enfrentarse a decisiones claras y efectivas, para cambiar aquello que no ha dado resultado, la iglesia no está exenta a estos cambios en el ministerio, con tal de quitar todo lo que haya sido una carga muy pesada para un saludable ejercicio ministerial de esta.
Contexto
El contexto actual cubano ha sido considerado por los estudiosos, como un tema muy difícil de comprender. La situación económica del país se ha agudizado extremadamente, y el turismo que se ha considerado la primera fuente de ingresos, ha decrecido en los últimos años, y ha sido comparado por algunos especialistas del turismo en la isla hoy, con “una locomotora sin vagones”: con un “modelo de crecimiento extensivo”, una oferta turística “aún baja” y servicios que “han perdido calidad en comparación con otros destinos caribeños”. 11 El acceso y uso de la tecnología se dificulta y encarece a gran escala, haciendo más difícil las posibilidades que esta ofrece al universo de hoy.
Los servicios básicos de la población, como los medicamentos y otros insumos de primera necesidad para la salud, se dificultan cada día más. El racionamiento de los alimentos de la canasta básica alcanza solamente para pocos días de una semana, esto en dependencia del número de personas que componen el núcleo familiar. El envejecimiento poblacional aumenta cada día, “La población cubana es la segunda más envejecida en la Región, pero tiene edades de retiro entre la más baja y ocupa el segundo lugar en esperanza de vida…”.12 La constante migración en masas y sin precedentes, que ha vivido Cuba en los últimos años, motivada por razones económicas, que se agudizó a partir de la pandemia del COVID-19, trae consigo que la esperanza de vida sea cada vez menor. Constituyendo un agravante que muchos ancianos, están siendo desamparados por sus familiares, y no existen suficientes lugares de asistencia social, que den atención y refugio a los mismos.
La población de 11 millones de cubanos ha disminuido considerablemente, por estas razones, según Albizu-Campos, economista y demógrafo cubano dice que, “entre 2022 y 2023, la población cubana cayó en un 18%, lo que significa que actualmente viven alrededor de 8,62 millones de cubanos en la isla”.13 La migración de los últimos años está representada en su mayoría por mujeres. “Según los datos de la ONU, están saliendo del país 133 mujeres por cada 100 hombres, es decir el 56% de la migración es femenina”. 14 Esto pone en riesgo el crecimiento poblacional, pues la mayoría de estas mujeres son jóvenes y afecta en gran medida el nacimiento de nuevas generaciones. Se opina además que, “si el 77% de las personas que están emigrando se encuentran entre los 15 y 59 años, en Cuba se está viendo el patrón de los “abuelos solos con los niños solos”.15 La iglesia cubana es testigo de esto también, y ha experimentado en carne propia, como parte del pueblo en general estas situaciones, pues es notable la salida del país de cientos de miembros de las iglesias a otros países, y de decenas de pastores y líderes que deciden buscar otros senderos donde vivir con sus familias y que no sea Cuba, algunos, poniendo fin a sus ministerios. Es un contexto complejo, que repercute en cualquier visión futura que podamos tener de la iglesia.
Proyecciones futuras para 2030.
No podemos ignorar las realidades actuales en nuestro camino al futuro, y aunque no sean alentadoras, ni veamos posibilidades de mejoría, aun así, seguimos mirando al futuro. Nuestro trabajo es con la gente y la gente importa, aunque veamos los datos estadísticos de una población que disminuye y envejece rápidamente, y su esperanza de crecimiento poblacional es inseguro, aun así, la iglesia cubana sigue mirando al futuro esperanzador al cual nos guiará el Espíritu de Dios.
Él nos guio en el pasado y en el presente aun nos guía, nuestras metas ministeriales hasta aquí las hemos logrado, la iglesia ha crecido en tierra de decrecimiento poblacional, la iglesia se ha organizado en distritos, donde es común ver la desintegración y desaparición de entidades y organizaciones, que hasta hace poco eran reconocidas y aparentemente estables. En los últimos 12 años la iglesia cubana se ha organizado en 3 nuevos distritos, casi un distrito cada 4 años como promedio se ha organizado en el país. Esta es la base para seguir creyendo en el futuro de la iglesia cubana y sus proyecciones de fe para 2030, donde nos preparamos ya para la organización de un 5to distrito, y la cimentación del 6to distrito en Cuba, ya está establecida. Construir sobre esta cimentación es lo que nos dará los resultados deseados, y es lo que estamos haciendo, construyendo ya.
Nuestro plan estratégico para 2030, está bien definido y establecido, es parte de nuestra misión, y la fotografía de esta misión es la visión que tenemos, encaminada ya en la plantación de nuevas iglesias y misiones. Nuevas generaciones de miembros engrosaran las filas del pueblo nazareno cubano, de estas generaciones se ganarán compatriotas, serán discipulados y enviados a ser los líderes y pastores que guiaran la iglesia, conscientes de la maravillosa tarea que tendrán por delante, siendo ellos mismos instrumentos de honra, santificados y que se dejen usar por el Señor en todo lo que emprendan para toda buena obra y para la gloria de su nombre, la ayuda divina del Espíritu no les faltará.
El ministerio más exitoso es poder edificar la iglesia sobre los propósitos divinos y esperando los resultados divinos, bueno sería hacer nuestras las palabras del poema de Lowell Mason, y que Charles Wesley, le puso música hace más de doscientos años atrás.

A un año estamos del aniversario 80 de nuestra iglesia en Cuba, la historia futura de los nazarenos cubanos, no sé cómo se escribirá en los próximos 80 años, si el Señor no ha venido antes, pero la esperanza que no avergüenza es: “que el que comenzó la buena obra en nosotros la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”. Fil 1:6. Anticipamos que generaciones y generaciones de nazarenos se multiplicarán, que la iglesia alcanzará niveles de ministerios nunca vistos, que hombres y mujeres santificados serán los promotores de nuevos avivamientos, y que estos avivamientos llevarán a miles de cubanos a los pies de Jesucristo, en cumplimiento de la Gran Comisión, permitiendo al Espíritu que infunda un nuevo sentido y propósito a la iglesia. Esta es la iglesia que quisiéramos legar a las generaciones futuras, la que quisiéramos tener y por la cual debemos orar.
Honramos nuestra historia y la herencia que tenemos, aun así “la iglesia no podrá volver atrás ni tampoco permanecer donde está”, debemos seguir adelante como discípulos semejantes a Cristo, caminando hacia el futuro, hacia la hermosa ciudad, “cuyo arquitecto y constructor es Dios” Heb. 11:10.
Posibles desafíos futuros.
A lo largo de su historia, la iglesia cubana ha demostrado ser una iglesia creciente, pero refiriéndonos al futuro, podría enfrentar desafíos que se han de considerar por la magnitud de ellos, tales como:
- Adaptación a nuevos cambios sociales. La Iglesia del Nazareno ha sobrevivido a duros periodos transformacionales en Cuba, y en el futuro será de mucha importancia, mantener su identidad, misión y visión en cualquier contexto por cambiante que este sea.
- Formación de nuevos líderes. A medidas que la iglesia crece, ha de crecer su liderazgo también, fortaleciendo las estructuras organizativas, previamente mejoradas para que puedan sostener los impactos de los diferentes periodos de tiempos que le toque enfrentar.
- El uso adecuado y provechoso de la tecnología. Aunque en el presente esto es muy pobre en nuestro contexto cubano, esperamos que en el futuro no sea así, por lo tanto, la evangelización, el discipulado y demás ministerios de la iglesia, podrán depender en gran medida de plataformas digitales oportunas, y se necesitará adaptación y capacitación para un mejor aprovechamiento de estas.
- Preservación de la identidad de la iglesia. Las tendencias teológicas de hoy son muy cambiantes y evolucionan constantemente, será deber supremo de la iglesia, mantener su identidad sin dejar de ser relevante y oportuna en su propio tiempo.
- Sostenibilidad financiera. En el contexto cubano explicaba la situación financiera actual de nuestro país, que lógicamente afecta negativamente la de la iglesia. La iglesia necesitará trazar estrategias financieras para mantener su misión y sus diversos proyectos ministeriales, en un contexto que puede tornarse más agresivo y desafiante.
Frente a estos desafíos y otros, la iglesia cubana ha demostrado su capacidad para vencer obstáculos y seguir adelante con su misión y su visión en la Cuba de hoy, y creemos que puede ser igual en la de mañana, proclamando: “Cuba para Cristo”.

Dr. Leonel López Ortiz
Superintendente de Distrito por más de 20 años, impulsor del crecimiento de la Iglesia del Nazareno en Cuba (4 distritos y 180 iglesias). Ex rector del Seminario Teológico Nazareno Cubano y plantador de iglesias. Maestría en Ciencias de la Religión (SENDAS, 2006) y Doctorado en Ministerio (Graduate Theological Foundation, 2025).
Bibliografía
Notas de Pie
- Anastasio, arzobispo de Antioquia y de toda Albania. ↩︎
- https://dle.rae.es ↩︎
- Félix Pita Rodríguez, Premio Nacional de Literatura, Cuba ↩︎
- Andrés Morejón. Pastor y director del Instituto Bíblico Nazareno Cubano. 1966-1990 ↩︎
- Arrastia, Cecilio,1989. Teoría y práctica de la predicación. Miami: Caribe. ↩︎
- Phineas Bresee, Primer Superintendente General de La Iglesia del Nazareno ↩︎
- Manual de La Iglesia del Nazareno, 2023. ↩︎
- Warren, Rick. Una Iglesia con Propósito, 408. ↩︎
- Manual Iglesia del Nazareno, 502.1, 2017-2021. ↩︎
- Ibíd. ↩︎
- Rosa Muñoz Lima, “Cuba apuesta “tercamente” por el turismo. DW, 29/05/2024. En https://www.dw.com/es/cuba-apuesta-tercamente-por-el-turismo/a-69194788 ↩︎
- https://www.realinstitutoelcano.org., La Política Social y Económica en Cuba: ¿un ejemplo de desarrollo integral para América Latina? (ARI) La Política Social y Económica en Cuba: ¿un ejemplo de desarrollo integral para América Latina? (ARI) – Real Instituto Elcano ↩︎
- (https//elpais.com/us/2024-07-23. La Crisis migratoria en Cuba. 2024) ↩︎
- Ibíd. ↩︎
- Ibid. ↩︎


