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Teología Bíblica Hoy

La Teología Bíblica y la fe cristiana son como las dos alas de un ave. Existe entre ellas una relación dialéctica por naturaleza. A través de las diferentes épocas de la historia del pensamiento cristiano, alguna de estas “alas” ha tomado control sobre la otra. Sin embargo en los últimos doscientos años en los estudios bíblicos se dio una separación profunda entre ambas –teología bíblica y fe cristiana-, que ha llevado a una crisis que divide y conflictúa ambas dimensiones. Entendemos mejor esta relación si usamos la metáfora de las alas que un ave necesita para volar. Se busca a través de este artículo aclarar la naturaleza, el significado y propósito de la Teología Bíblica.

Palabras clave

Teología Bíblica, Dialéctica, Enfoque lineal

Introducción

¿Cuál es el estado actual de la teología bíblica? Hasta mediados del siglo XX existía un consenso generalizado sobre su naturaleza, propósito y función. El Diccionario Teológico Beacon, expresa esto muy claramente: “Entre otras definiciones podemos decir que teología bíblica es la rama del estudio teológico en la cual las afirmaciones e implicaciones de la auto revelación de Dios, registradas en la Biblia, hallan expresión conceptual coherente.”[1] Lo que hoy ya no resulta tan evidente es lo “coherente”. Estamos experimentando una transición en la que diferentes teólogos buscan dar coherencia a la Teología Bíblica en la posmodernidad.

Desarrollo de la Teología Bíblica en la historia

La historia de la exégesis y de la hermenéutica bíblica nos puede ayudar a percibir las múltiples y variadas formas en que tanto la Biblia y la fe cristiana se han relacionado entre sí en beneficio de la iglesia y su misión. La teología bíblica ha estado presente desde el inicio en la proclamación de la Iglesia cristiana primitiva. Por ejemplo, los primeros discípulos compartieron su fe en Jesús, sobre cómo él se había revelado a la luz de las Escrituras. El evangelio de Lucas reporta que, Jesús en el Camino a Emaús dijo: “¿A caso no tenía que sufrir el Cristo estas cosas antes de entrar en su gloria?” (Lucas 24:26 NVI). El erudito del Nuevo Testamento, Roger Hahn con relación a esto expresa lo siguiente: “La relación de la Escritura y la Teología es dialéctica en el Nuevo Testamento”.[2]

La Biblia expresa su reflexión teológica desde tiempos de la iglesia Primitiva. Por ejemplo, la cristología desarrollada en el corpus Paulino como es el caso de la 1ª Carta a los Corintios 8:1-13, donde Cristo es referido como el Señor preexistente y Agente de la Creación: “Para nosotros no hay más que un solo Señor, es decir,  Jesucristo, por quien todo existe y por medio del cual vivimos” (NVI). Esto es una indicación de que la reflexión teológica sobre Cristo se convirtió en algo definitivo para la interpretación cristiana desde muy temprano en la vida de la iglesia.

Escrituras y fe Cristiana no existen de manera independiente una de la otra. Pero como dice Hahn, la dimensión teológica parece tener prioridad: “Si una tiene prioridad es la Teología-no como la conocemos hoy, sino como se expresaba (en el Nuevo Testamento), en términos de Kerigma, de credos fundamentales y lo que podríamos llamar el evangelio”.[3] Decir que Jesús, fue crucificado en siglo I d. C., no es una declaración teológica en sí, es solo un dato histórico. El dato histórico es importante ciertamente, pero los autores bíblicos como los evangelistas dieron un paso más y declararon que ese hombre llamado Jesús, con su muerte en la cruz y derramamiento de su sangre, ¡nos salvó! La muerte y crucifixión de Jesús tuvo un sentido y significado teológico para los primeros cristianos del siglo I, basado en el hecho histórico del sacrificio de Cristo en la cruz. La Biblia y fe cristiana están unidas en su dimensión histórica y teológica. En el periodo Patrístico (s. II y III A. D. ), esta relación dialéctica interna de Escritura y fe cristiana continuó. En este periodo de expansión de la iglesia, dentro del Imperio Romano se estuvo desarrollando el canon bíblico y la teología de la iglesia cristiana. Hahn dice: “…los intereses teológicos  moldearon la interpretación de las Escrituras… Además la adoración, la razón y un sentido de tradición apostólica también desempeñaron papeles significativos”.[4] Sí, los intereses teológicos moldearon los escritos cristianos desde el primer siglo hasta su la formación final del canon.

En este mismo periodo se desarrollaron diferentes “escuelas” de pensamiento cristiano que expresaron una fe distintiva. Una de estas escuelas fue la “escuela” Alejandrina, y la otra, la “escuela” de Antioquía. La escuela Alejandrina apoyaba el método de interpretación alegórica de la Escritura, mientras que la escuela Antioquena apoyó más la interpretación histórica de las Escrituras. Sobre la escuela Antioquena Hahn añade: “…pero mantenía un interés en una exégesis teológica. Se mantuvo la dialéctica entre Teología y Escritura”.[5]

Podemos percibir esa tensión de estas dos escuelas también en la actualidad. El movimiento de adoración contemporánea refleja a menudo un sobre énfasis espiritual, a costa de la dimensión histórica. Por otro lado, el movimiento Evangélico de la teología latinoamericana enfatiza la historia, sobre la teología espiritualista de adoración contemporánea. En mi opinión esta polarización de uno y otro movimiento no se presenta solamente, por un sobre énfasis de una u otra parte, sino por lo que ignora uno del otro movimiento.

En el periodo Medieval que abarca del año 500 d. C., hasta el 1500 d. C., la iglesia desarrolló también su propio énfasis. Pero antes de mencionar algo más, cabe decir que, no es correcto decir que todo este periodo de la vida de la iglesia fue una era de oscurantismo. Al contrario sabemos que en este periodo hubieron estudios serios de las Escrituras. La reflexión teológica de este tiempo surgió también de la autoridad de la Biblia. “No obstante, el impulso fuerte por preservar la Teología a menudo llevó a una interpretación alegórica en el que la Teología predeterminaba el significado de la Biblia”.[6] Y es cierto, nuestra teología puede determinar nuestro entendimiento del significado bíblico. En la actualidad le hemos dado gran énfasis a la teología sistemática, la cual expresamos a través de artículos de fe, por ejemplo, pero con el riesgo de colocar nuestros credos y nuestra teología sobre la Biblia. El problema no está en la teología sistemática, sino en el uso que le damos y falta de rigurosidad en el análisis exegético histórico bíblico de los asuntos teológicos tratados.

En el periodo de la Reforma Protestante (1500 d.C.), hubo una reacción a la forma de relacionar la Biblia con la Teología. El énfasis de la Reforma Protestante estuvo en un renovado interés en la Biblia sobre la Teología desarrollada durante la Edad Media. Sin embargo la Sola Scriptura de la Reforma tuvo un centro teológico. “Desde un ángulo, Was Christum treibet, “lo que hace Cristo”,  llegó a ser el vehículo teológico por el que Lutero creó un canon de facto dentro del canon”.[7] “Para Calvino como para Lutero, las Escrituras existían para nutrir la fe de la iglesia. Para ambos la adoración de la iglesia era el contexto más importante en que esa fe se articulaba y en la cual funcionaba”.[8] La Sola Scriptura no niega la teología per se, los reformadores establecieron un centro teológico cristológico unificador para toda la Escritura.

Muy pronto se desarrollo el escolasticismo. Para finales del siglo XVI y ya entrado el siglo XVII, se expresó una radicalización teológica donde, “la doctrina… misma se convirtió en objeto de la reflexión teológica…”.[9] La fe cristiana se entendió como una racionalización sobre las doctrinas principales de la iglesia protestante. Si bien, en este periodo la Biblia y la Teología se mantuvieron juntos, la teología nuevamente tomó el control de la interpretación bíblica.

Surgimiento de la Teología Bíblica moderna

La Ilustración (s. XVIII), fuel periodo que siguió al escolasticismo. La Ilustración fue el periodo que vio el surgimiento de una nueva disciplina en los estudios bíblicos que conocemos hoy como Teología Bíblica. Se reconoce a Johan Philip Gabler como el padre de esta nueva disciplina. Gabler propone: “La teología Bíblica como disciplina distinta de la Teología Dogmática o Sistemática. Él describió la teología Bíblica como histórica y descriptiva, mientras que la Teología Dogmática era didáctica y contextualizada a una era, un teólogo o grupo en particular”.[10] Inició así una nueva era en los estudios bíblicos que continúa hasta hoy.

Esta manera de ver la relación entre ambas teologías ha dominado los últimos 200 años en la interpretación Bíblica. En los cursos de hermenéutica y exégesis bíblica actuales seguimos los tres pasos de Gabler. “El primer paso es el análisis histórico y lingüístico; segundo, la identificación de las ideas compartidas por los escritores bíblicos, y por último los principios trascendentes (o ternos) de la Biblia. Por otro lado la Teología Sistemática tomaría sus resultados para contextualizarlos según la época y teología propias”.[11]  Según Gabler, esto garantizaba liberar la interpretación bíblica de los supuestos de la Teología dogmática y de la iglesia. En la era moderna hasta mediados del siglo XX se creyó que esto podía realizarse con una aproximación científica y metodológica, que también garantizaba la interpretación y exégesis objetiva y libre de prejuicios del intérprete.

Desarrollo de la Teología Bíblica

Iniciado el siglo XX la Teología Bíblica llegó a entenderse en términos descriptivos a través de un enfoque secular dominado por los estudios comparativos de la historia de las Religiones. “Fue en este contexto que Karl Barth como erudito del Nuevo testamento reclamó la fe y teología para teología bíblica”.[12] Se trataba de la búsqueda de una teología bíblica objetiva. El método empleado para cumplir tal propósito fue, el método histórico crítico gramatical por sus siglas MHCG. Esta búsqueda de una Teología “objetiva” produjo la llamada edad de oro de la exégesis bíblica desde los años 30´s hasta los años 60´s.

El erudito Krister Stendahl “proveyó, tal vez sin intención, un lema para articular la visión de Gabler…De Stendahl la teología bíblica de mediados del siglo XX intentó describir ‘lo que el texto quiso decir’ en su contexto original. La homilética y la teología sistemática se preocuparían por ‘lo que quiere decir ahora’”.[13] En la actualidad en la mayoría de los seminarios tenemos cursos como: exégesis, hermenéutica, homilética y teología, pero funcionan como disciplinas separadas, como si hicieran una tarea muy diferente. En el caso de la exégesis y hermenéutica se busca: “lo que el texto quiso decir”, y las otras disciplinas, como la homilética y teología sistemática se enfocan en: “lo que quiere decir hoy”. El resultado es que, somos formados en esa mentalidad lineal interpretativa que, en la práctica pastoral desemboca en una desarticulación conceptual y práctica de estas disciplinas.

Las últimas dos o tres generaciones de estudiantes de teología han sido formados en este enfoque lineal, de “lo que el texto quiso decir” y “lo que el texto dice hoy”, divididas en las diferentes disciplinas de estudio mencionadas más arriba. Algunos estudiantes egresados de los programas teológicos bastante intuitivos han desesperado debido a la desconexión de estas disciplinas de estudio, expresando cosas como: la teología no me sirve para solucionar los problemas “reales” de la tarea pastoral, o por otro lado, la exégesis no me es útil del todo para la predicación domingo a domingo. Un ejemplo de esta desconexión en la formación teológica es la doctrina Trinitaria que, ha sido dejada a los teólogos especialistas como una doctrina tan abstracta que sólo ellos pueden comprender, pero que tampoco es indispensable para la vida y práctica cristiana. La pregunta es: ¿Debemos seguir este camino de interpretación? En los años 70´s el erudito bíblico, Brevards Childs publicó una obra llamada, “Teología Bíblica en Crisis”. El interés fundamental de Childs a través de la “Crítica canónica”, fue intentar solucionar la separación de los estudios bíblicos y teológicos. Hasta la actualidad este esfuerzo continúa departe de diferentes estudiosos.[14]

Naturaleza de la Teología Bíblica

La Biblia es teológica en su naturaleza. En ningún momento nos “distanciamos del texto bíblico cuando  describimos su teología en términos de su contexto histórico, sociológico y literario de los textos”.[15] La hermenéutica lineal que separa “lo que el texto o autor original quiso decir” y “lo que el texto dice hoy”, en otros términos, “lo que los estudios bíblicos dicen”, para entregar el significado bíblico a la teología sistemática, para su significado en el presente, no ha funcionado adecuadamente para la vida de la iglesia y el ministerio.  Un paso inicial para responder a este desafío es comenzar pensando, que en lugar de ver  a la teología bíblica y sistemática como jugadores contrarios en un juego de futbol, se trata de que se vean como jugadores del mismo equipo. Como lo ejemplifica Hahn: “Al contrario, los teólogos bíblicos y sistemáticos deben verse como miembros de un mismo equipo de futbol que se pasan el balón entre sí desinteresadamente como el ‘balón del significado’, sin saber cuál de ellos tendrá la mejor oportunidad para meter el gol, en la portería al final de una jugada”.[16]

En un sentido más claro, la Biblia tiene una doble naturaleza: humana y divina. Así que en ningún momento renunciamos a su naturaleza por estudiarla en términos sociológicos o históricos. Y tampoco traicionamos su mensaje al inferir un enunciado teológico a partir de estos enfoques. Realmente no podemos dividir la Biblia como no podemos dividir la naturaleza  humana-divina de Cristo. La Biblia funciona como Palabra de Dios en esa tensión creativa divina-humana.

La Práctica de la Teología Bíblica

Estamos en un punto todavía, en el que todavía no tenemos un modelo en el mundo académico que unifique los diferentes criterios y que nos muestre cómo podría ser en la práctica esa mutua relación entre los estudios bíblicos y su conexión con la Teología sistemática, sin caer de nuevo en una hermenéutica lineal. Sin embargo se pueden trazar algunos acercamientos con el fin de integrar las diferentes disciplinas de interpretación bíblica.

La “teología bíblica” no lo es porque citemos textos bíblicos en un escrito o un sermón. Hay otros aspectos que deben tomarse en cuenta. Más bien,  “Hay una teología contenida dentro de la Biblia. Y este hecho reconoce una distinción entre teología bíblica descriptiva y una teología bíblica prescriptiva”.[17] La implicación de esto es que la Biblia tiene que ser interpretada, contextualizada y aplicada para el mundo contemporáneo, y no solo por citar textos bíblicos. Para nosotros los evangélicos la Biblia está divinamente inspirada y es normativa para la fe, y aceptamos que tenemos la importante tarea de interpretarla y darle sentido en la sociedad posmoderna.

Es importante decir que, el Movimiento de la Teología Bíblica es variado con “algunas características generales: (1) el redescubrimiento de la dimensión teológica de la Biblia; (2) la unidad de toda la Biblia; y (3) la revelación de Dios en la historia”.[18]

En relación con el primero punto, debemos afirmar el lugar del Antiguo Testamento como documento teológico que funciona como palabra de Dios en los mismos términos que el Nuevo Testamento. El género narrativo del Antiguo como del Nuevo Testamento es n medio por el cual los autores bíblicos comunicaron la revelación divina. El género narrativo abarca casi la mitad del contenido en ambos testamentos. “La narrativa es profundamente teológica, pero no expresa esa teología en términos de ideas o proposiciones”.[19] La Biblia posee una dimensión teológica que nos habla en forma narrativa. Como dice Sánchez, “la Biblia no es una simple colección de relatos interesantes. Es una colección de narraciones acerca de las experiencias vividas…con Dios, releídas desde una situación histórica concreta.”[20]

Un segunda segunda característica, la unidad de la Biblia, es reconocer que, “nuestro acceso a la Biblia es a través de Jesucristo, el propósito de nuestra exégesis y proclamación es proclamar el ‘Hecho de Cristo”.[21] Cristo es el punto unificador  de toda la Biblia. Esto significa que su unidad no depende primeramente de textos prueba, sino de su unidad en su sentido cristológico. Este punto de vista se remonta a Lutero como ya lo vimos más arriba. Pero, también es cierto que, esta unidad teológica no niega la diversidad del testimonio bíblico. Por ejemplo tenemos cuatro evangelios canónicos, si bien las cuatro narrativas evangélicas confluyen en un centro teológico: pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, a la vez, vemos entre los evangelios importantes divergencias. La pregunta que debemos hacernos es: ¿debemos enfatizar la unidad o la diversidad contenida en la Biblia? La teología sistemática se ha inclinado más por enfatizar la unidad teológica a expensas de la diversidad, siendo más prescriptiva que descriptiva. La teología bíblica desde Gabler, se ha concentrado mucho más en la diversidad histórica de la biblia, siendo más descriptiva que prescriptiva. AL final, necesitamos ambas: unidad y diversidad. En un entendimiento posmoderno, la verdad debe entenderse como autenticidad convincente, esta verdad no solo se conoce, también se experimenta y testifica en la forma de vida cristiana que adoptamos como testimonio al mundo.

Finalmente, la tercera característica general de la teología bíblica, es la revelación de Dios en la historia. Creemos que, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento, como dice Sánchez: “…no es tan solo medio para informar sobre Dios y su pueblo del pasado, sino que es medio de revelación divina, y como tal crea una nueva situación, un nuevo desafío, una nueva vida. El Dios vivo y santo continúa trabajando y hablando hasta el presente (Juan 5:17)”.[22]

Hacia una definición de Teología Bíblica

A la luz de lo expuesto hasta aquí, podemos decir que, la teología bíblica es aquella disciplina de estudio bíblico por la que se expresa dialéctica, histórica y teológicamente, el testimonio progresivo de la revelación de Dios en Jesucristo, en el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento, en los hechos poderosos de Dios, para salvación, la formación de la fe cristiana, en el marco de la misión de Dios y de su reino, siendo la iglesia la principal responsable de esta tarea.

Propósito de la teología Bíblica

La teología bíblica a través de los siglos ha sido una fuente de riqueza espiritual y doctrinal para todo aquel que busca nutrir y formar su fe cristiana. Como teólogo bíblico es mi convicción de que debemos ir siempre a la Escritura para confirmar que nuestras declaraciones de la fe cristiana son bíblicamente correctas y bien fundamentadas. “Por ello nuestra lectura, nuestra interpretación y nuestra proclamación se hace desde una perspectiva cristiana y cristológica. Nuestro acceso a la Biblia es a través de Jesucristo”.[23]

Además, tanto para las Escrituras como para la fe cristiana, la misión de Dios es el contexto en el que se articulan y se cumple su propósito. La teología bíblica, da testimonio de ese propósito de salvación divino, y nutre la identidad del pueblo de Dios.

Como Wesleyanos entendemos que el propósito de la Biblia es soteriológico. En un sentido más amplio del término en mi opinión también es misionológico. “La gran narrativa de la Escritura  que debe representarse es una narrativa salvadora”.[24] El Dios que se ha revelado en el Antiguo y el Nuevo Testamento es el mismo Dios misionero que llamó a Abraham, para bendecir a todas la familias de la tierra, también el mismo que se reveló en Jesucristo, su hijo, a quien envió en su nombre, “Como me envió el Padre, así también yo os envío a vosotros” (Juan 20:21 RV60).

Conclusión

La teología bíblica en su función primordial de articular la Biblia y la fe cristiana, como los reformadores Lutero y Calvino lo hicieron, es una tarea de la iglesia, sirve para nutrir la fe cristiana y da testimonio en el mundo de la revelación final de Dios en Jesucristo.

“Es tiempo de echar mano de nuestros recursos históricos y del corazón para interpretar la Escritura de manera soteriológica, con una comprensión evangelística que surge de nuestro sentido del optimismo de la gracia”. -Roger Hahn


Dr. Marco Antonio Velasco
Oriundo de México. Vicerrector Académico del Seminario Nazareno de las Américas. Hizo sus estudios teológicos de Bach. Teología en el Instituto Bíblico Nazareno, un Master of Arts en Point Loma Nazarene University, un Doctorado en Ministerio en el Nazarene Theological Seminary de Kansas City. Ha servido como pastor, profesor, vicerrector académico de SENDAS.

Referencias
[1] Taylor, R., ed. (1984). Diccionario Teológico Beacon. Kansas, C: MO.: CNP, p. 677.

[2] Hahn, Roger. La Biblia y la fe Cristiana: Los Wesleyanos, la autoridad de la Biblia y posmodernidad”. NPH,. p. 26.

[3] Ibid., p. 27

[4] Ibid., p. 27

[5] Ibid., p. 28

[6] Ibid., p. 29

[7] Ibid., p. 29

[8] Ibid., p. 30

[9] Ibid., p. 30

[10] Ibid., p. 30

[11] Ibid., p. 30

[12] Ibid., p. 31

[13] Ibid., p. 32

[14] Childs, B. (2011).Biblical Theology of The Old and New Testamens. Theological Reflection on the Christian Bible. Mineapolis: Fortress Press.

[15] Op . cit., Hahn, p. 37

[16] Ibid., p. 37

[17] Klink III, E., Lockett, D. (2012). Understanding Biblical Theology. Michigan: Zondervan, p.13.

[18] Ibid., p. 16

[19] Op. Cit., Hahn, p. 38

[20] Sánchez, E. (2006). Exégesis y Proclamación: La Vigencia del Antiguo Testamento para la iglesia. Descubre la Biblia II. Colombia: SBU., p.359

[21] Ibid., p.349

[22] Ibid., p. 359

[23] Op. cit., Sánchez, p. 349.

[24] Op. cit., Hahn, p. 39

Bibliografía

Childs, B. (2011). Biblical Theology of The Old and New Testamens. Theological Reflection on the Christian Bible. Mineapolis: Fortress Press.

Hahn, R. (2008). La Biblia y la fe Cristiana: Los Wesleyanos, la autoridad de la Biblia y posmodernidad. NPH.

Barr,  J. (1999). The Concept of Biblical Theology. USA: Fortress Press.

Klink III, E., Lockett, D. (2012). Understanding Biblical Theology. Michigan: Zondervan.

Sánchez, E. (2006). Exégesis y Proclamación: La Vigencia del Antiguo Testamento para la iglesia. Descubre la Biblia II. Colombia: SBU.

Seitz, Ch. (2004). Word Without End. The Old Testament as Abiding Theological Witness. USA: Eerdmans, Pub.

Taylor, R., ed. (1984). Diccionario Teológico Beacon. Kansas, C: MO.: CNP.

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